expediente regulacion empleo
expediente regulacion empleo
Gestion y rh

Expediente de regulación de empleo: los pasos legales que debes conocer

9 février 2026

Resumen del laberinto laboral que nadie espera, pero siempre sorprende

  • El expediente de regulación de empleo es el mecanismo legal para despidos colectivos, con variantes: ERE (adiós definitivo) o ERTE (pausa y esperanza).
  • El procedimiento exige documentación exhaustiva, negociación sindical y control administrativo, siempre bajo reglas estrictas y relojes implacables.
  • Los derechos de los trabajadores no desaparecen; existen indemnizaciones, protecciones especiales y recursos, incluso cuando nada parece cuadrar.

Un expediente de regulación de empleo en España: nadie lo invita, pero a veces se planta en la puerta de la empresa sin pedir permiso. Se siente como si el suelo temblara, como si la rutina se convirtiera de pronto en una coreografía de dudas, miedos y escritos legales que no perdonan errores. ¿Significa siempre cerrar capítulo? Seguro que no: hay giros inesperados, alternativas que sólo aparecen cuando alguien se anima a entender el laberinto y a reclamar lo suyo. No hay recetas mágicas, pero sí una constante: la vida laboral no termina el día que empieza un ERE.

El concepto y los tipos de expediente de regulación de empleo

A veces todo empieza con un rumor en la máquina de café: ¿qué es eso de un expediente de regulación de empleo? ¿Hay forma de saber si de verdad va a cambiarlo todo?

El expediente de regulación de empleo, definición y significado legal

El famoso expediente de regulación de empleo, o ERE para quienes temen a los nombres largos y al gris papel oficial, representa mucho más que un trámite. Amanece cuando una empresa se ve obligada a reorganizarse no por capricho, sino porque el suelo tiembla bajo sus pies financieros, técnicos o de producción. ¿Despidos individuales? Para otra sección. Un expediente de regulación de empleo solo aparece cuando la crisis es colectiva, para orquestar una salida conjunta bajo el paraguas del Estatuto de los Trabajadores y la Ley 36/2011. Es la diferencia entre ERE y ERTE la que a veces despierta más recelos: ERE suena a adiós definitivo, ERTE a coma más que a punto y final, una pausa impuesta en la rutina laboral.

Los tipos, ERE y ERTE

¿Qué caminos pueden tomar esas siglas que algunos leen con resignación y otros con esperanza? El ERE: ruptura, fin de contrato, regreso improbable. El ERTE: reducción de horas, suspensión, la posibilidad que otorga la ley para dormir la empresa, no cerrarla. Basta pensar en fábricas textiles vacías o en hoteles que sobreviven apagando las luces hasta que regresan los turistas. Cada caso, su propia historia y sus propios acuerdos: a veces, meses de negociación y, a menudo, la idea de que los derechos, incluso bajo presión, se defienden mejor cuando se conocen.

¿Por qué puede abrirse un procedimiento así?

Nadie tramita un ERE « porque sí ». Causas económicas cuando las cifras no cuadran, problemas técnicos si la tecnología se queda anticuada, razones organizativas si el puzzle del organigrama se rompe, altibajos de producción… Y, claro, la fuerza mayor, para cuando irrumpe una pandemia o el destino desbarata todos los planes. Los formularios están llenos de casillas, pero lo difícil siempre es explicarle al personal que lo inesperado existe y a veces trae papeles difíciles de leer.

¿Quién está en la diana del ERE?

Vaya asunto. Los expedientes no son genéricos, eligen a personas concretas y siempre hay una palabra clave: protección. Algunas personas, por su edad, maternidad, por asumir tareas sindicales, por situaciones vulnerables, tienen un escudo legal que obliga a un cuidado extra. Según el tamaño de la empresa, la zona, el sector, el ruido a veces es ensordecedor. No falla: sindicatos, Generalitat, comunidad autónoma… todos aparecen en el escenario para avisar de que la letra pequeña también cuenta.

Tabla 1, Causas y características diferenciadoras entre ERE y ERTE
Tipo Causa principal Efecto en el contrato Duración
ERE Económica, técnica, organizativa, producción o fuerza mayor Extinción definitiva Permanente
ERTE Económica, técnica, organizativa, producción o fuerza mayor Suspensión temporal o reducción de jornada Temporal, según el expediente

El procedimiento legal para tramitar un expediente de regulación de empleo

Todo suena a trámite eterno, pero los escalones del proceso están sujetos a reglas estrictas y mucho nervio colectivo.

¿Por dónde empezar?

Prepárese para nadar en papel: informes que justifican la situación, memoria detallada, un listado cruel de quienes aparecen en la hoja y un aviso formal para la plantilla. Los modelos cambian, los impresos se actualizan cada año y la diferencia entre un ERE en regla y una pesadilla de recursos arranca siempre en este punto: dejarlo todo bien atado, sin fisuras.

¿Y después, toca sentarse a negociar de verdad?

Empieza la partida. Representantes sindicales, empresa y un reloj que corre: 15 días si son menos, 30 si la cosa es seria. Hablando se entienden, aunque no siempre, y aquí importa la transparencia, la negociación sin trampa ni cartón. Indemnización sobre la mesa, posibilidad de recolocación y letras pequeñas que se expanden a medida que avanza la reunión. Los sindicatos miran el acuerdo final con lupa para evitar el sobresalto del día siguiente.

El salto a la administración: ¿qué pasos hay que dar?

Autoridad laboral y plazos sincronizados. Presentada la solicitud, la administración debe controlar cada detalle y a veces parece que el SEPE lo ve todo detrás de su lupa gigantesca. El expediente entra en la cola, el futuro queda pendiente de una decisión que llega con sello y firma digital. Nada de margen para despistes: las notificaciones cuentan, igual que el orden de los folios.

¿Cómo se comunica el desenlace?

Última etapa. Carta a cada persona afectada, unos días apenas para presentar alegaciones, la puerta del desempleo abierta e incluso a veces una oferta de recolocación. La persona no camina inerme: si algo no cuadra, hay páginas de derechos y tiempo (corto, pero efectivo) para reaccionar. Aunque el impacto es real, hay recursos legales para mirar la situación de frente, no de perfil.

  • Preparar documentación justificativa y memoria explicativa.
  • Negociar con la representación de los trabajadores.
  • Consultar a la autoridad laboral y presentar el expediente con los modelos oficiales actualizados.

Las consecuencias y los derechos de los trabajadores ante un expediente de regulación de empleo

Más allá de la teoría, hay contratos que se rompen y derechos que se ponen a prueba con cada expediente.

¿En qué cambia el contrato de trabajo?

No deja indiferente. El ERE culmina casi siempre en despido definitivo. El ERTE supone pausa, suspensión o reducción, dejando la puerta entreabierta al regreso. Antigüedad parada, cotización en pausa forzada. El ERTE, a veces, un puente entre dos orillas de la misma empresa con la prestación por desempleo como salvavidas.

¿Qué pasa con la indemnización y la prestación?

En ERE, el bolsillo recibe: indemnización de 20 días por año trabajado, pero el límite existe (12 mensualidades). El ERTE no trae indemnización, pero sí la posibilidad de acceder a la prestación por desempleo, siempre que los requisitos se hayan cumplido. La cantidad siempre huele a pasado: va ligada a la vida laboral antes de que este tsunami legal aterrizara.

Tabla 2, Ejemplo de indemnización y acceso a prestaciones
Situación Indemnización Duración prestación Organismo competente
ERE Extintivo 20 días por año trabajado, máximo 12 mensualidades Según periodo cotizado SEPE
ERTE Suspensión temporal No procede Según periodo cotizado SEPE

¿Existen derechos extra para colectivos vulnerables?

Ni se ignoran mayores de cincuenta, representantes sindicales, víctimas de violencia ni quienes tienen cargas familiares. Prioridad para recolocación, garantías adicionales y, sobre todo, la promesa legal de no recortar aún más donde ya duele. El acompañamiento en estos casos deja de ser accesorio y se convierte en defensa de la dignidad: nadie debe quedar fuera de la protección.

¿Y si algo no cuadra, cómo se puede reclamar?

Todo expediente abre la puerta a reclamaciones. Reaccionar a tiempo es clave: la mediación, primer paso; el juicio, cuando no queda otra. Los apoyos existen: sindicato, abogado y, con ellos, la estrategia de quien pelea por lo suyo. Documentar, presentar pruebas, no rendirse. El que persevera encuentra a veces un giro inesperado.

Las preguntas frecuentes y recursos útiles sobre expedientes de regulación de empleo

Esos interrogantes que se cuelan en la conversación alguna noche o en comedor de empresa siempre aparecen cuando más falta hace tener respuestas claras.

¿Dudas cotidianas sobre expedientes?

¿Se rechaza un ERE? ¿Cabe negociación hasta el último minuto? ¿Pueden mejorarse las indemnizaciones? Las preguntas no dejan de brotar. Lo más eficiente: rodearse del asesoramiento sindical, preguntar y preguntar… y no olvidar que la mejor respuesta casi nunca está en la rumorología, sino en la información directa.

¿Dónde están los recursos y fuentes fiables?

Página del Ministerio de Trabajo, SEPE, federaciones sindicales: refugio contra la desinformación. Abren el acceso a formularios, modelos de comunicación, simuladores de prestación y, sobre todo, datos actualizados para anticipar movimientos. Transparencia e información que ahorra disgustos.

¿Quién puede acompañar o asesorar?

No hay que caminar solo. Asociaciones de apoyo, asesorías gratuitas, oficinas de la comunidad autónoma, sindicatos. Atención presencial o a distancia para despejar el camino cuesta arriba. Mejor buscar consejo al primer síntoma de duda antes que lamentarse tras las consecuencias de un error de cálculo.

¿Y si cambian las leyes mañana?

Nada está fijo. Reforma tras reforma, el mercado laboral español se reinventa. Consultar los avisos y novedades del Ministerio de Trabajo ya es parte de la rutina: saber es sobrevivir en este mundo donde la normativa cambia casi al ritmo de las estaciones.

Información complementaria

\t

¿Qué significa expediente de regulación de empleo?

¿Expediente de regulación de empleo? Vaya palabro de los que asustan, pero en realidad, es más cotidiano de lo que parece. Es el famoso ERE, ese procedimiento que activa una empresa cuando se le hace bola mantener al personal como antes. Hay diferentes tipos —de reducción, de suspensión, de extinción—, pero siempre bailan entre lo temporal (ERTE) y lo definitivo. La idea central: la empresa se ve obligada a ajustar plantilla, suspender contratos o reducir jornadas, ya sea porque la economía hace aguas, la organización no avanza, o simplemente la producción baja. Afecta tanto al bolsillo como al ánimo, claro. Suena a trámite, pero detrás hay vidas enteras en “stand by”.

¿Qué es un expediente de regularización de empleo?

Ahora sí, expediente de regularización de empleo, le dicen ERE, aunque regularización no, regulación, pero bueno, la confusión está servida. Significa, ni más ni menos, que la empresa necesita reducir su plantilla porque no le salen las cuentas, las máquinas, la estructura… o todo al mismo tiempo. Puede venir por despidos colectivos (el temido plural), casi siempre por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción. En otras ocasiones, una fuerza mayor lo pone todo patas arriba. Lo básico: no es una decisión al azar, ni ningún capricho; hay que argumentarlo bien y, por detrás, decenas de trabajadores pendientes de un papel que lo cambia todo.

¿Qué pasa si me hacen un ERE?

¿A alguien le suena eso de “me han hecho un ERE”? Pues resulta que no es el fin del mundo laboral, pero casi. Si una empresa presenta un ERE y al trabajador le toca, hay derechos clave. Primero, indemnización: 20 días por año trabajado, hasta un máximo de 12 mensualidades. No es un regalo, ni debería serlo. Segundo, acceso directo al paro, que sirve de colchón (más o menos esponjoso). No desaparecen los derechos ni los deberes. El cambio, eso sí, es brutal: pasar de la rutina a la incertidumbre diaria. Porque el ERE, ya sea por causas económicas, organizativas o fuerza mayor, revoluciona la vida.

¿En qué casos debe la empresa tramitar un expediente de regulación de empleo?

Abracadabra: el expediente de regulación de empleo, ese que de la noche a la mañana aparece cuando la empresa no puede seguir como antes. ¿En qué casos salta la alarma del ERE o el ERTE? Fácil: fuerza mayor (algo tan bestia que ni el más preparado puede evitar, como catástrofes, incendios), o bien por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción. Vamos, cuando los números ya no dan, las máquinas se quedan paradas, la estructura hace aguas o la organización está patas arriba. No es deseo, es necesidad. Un expediente de regulación de empleo es el último as bajo la manga para intentar que la empresa sobreviva.