Coste de una contratación fallida: calculadora y significado
El cálculo del coste de una contratación fallida responde a cuánto dinero se pierde cuando una incorporación no funciona y hay que empezar de nuevo. Cuando la salida es temprana, lo que más lo mueve es el coste de contratación, que entra dos veces en la suma.
Cómo se construye la estimación
El total suma tres bloques. El primero es el salario con cargas realmente pagado: el bruto mensual, incrementado con las cargas que corresponden a la categoría del puesto, multiplicado por los meses trabajados. El segundo es la productividad perdida: durante la puesta al día la persona cobra el sueldo completo pero rinde solo la mitad, así que se contabiliza la mitad de ese coste durante las semanas indicadas. El tercero es la contratación y sustitución: el gasto de reclutamiento se cuenta dos veces, porque se pagó para contratar a quien se fue y hay que volver a pagarlo para cubrir el puesto. Estos dos últimos criterios son hipótesis de cálculo, no mediciones. Por eso el resultado es una estimación razonada, no una cifra contable.
Qué mueve el resultado y cuánto
Cada término pesa de forma distinta. El salario crece en línea recta con los meses trabajados. El coste de contratación se multiplica por dos, de modo que cada euro adicional cuenta el doble. La puesta al día depende de las semanas y del sueldo.
Un ejemplo con cifras inventadas, para que puedas rehacerlo: un puesto que cuesta 3 000 € al mes con cargas, 4 meses trabajados, 4 000 € de contratación y 8 semanas de puesta al día. El salario pagado son 12 000 €. Con unos 692 € por semana (3 000 × 12 / 52), 8 semanas a media productividad suponen unos 2 769 €. La contratación y sustitución son 8 000 €. Total: unos 22 769 €.
Si la salida se produce a los 2 meses, el total baja a unos 16 769 €. Si la puesta al día dura 16 semanas, la productividad perdida sube a unos 5 538 €.
El error de contar solo el salario
El error más frecuente es quedarse con el salario pagado y darlo por el coste del fracaso. En el ejemplo anterior, esos 12 000 € son algo más de la mitad del total de unos 22 769 €. Quien razona solo con la nómina infravalora la pérdida en unos 10 769 € por cada caso, y lo hace justo en los costes que no aparecen en ninguna factura: el rendimiento que no llegó y el proceso que hay que repetir.
La consecuencia práctica es comparar mal. Un proceso de selección más largo o una incorporación mejor acompañada parecen caros frente a un salario, pero se ven distintos frente al total completo. El error contrario es tratar la cifra como exacta: depende de dos hipótesis y de los datos que se introduzcan. Sirve para dimensionar el orden de magnitud, no para cerrar una cuenta.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto cuesta una mala contratación?
No hay una cifra única: depende del salario, de los meses trabajados, del gasto de contratación y de las semanas de puesta al día. Lo que sí es constante es la estructura: salario con cargas pagado, más la mitad del coste de la puesta al día, más el coste de contratación contado dos veces.
¿Por qué el coste de contratación se cuenta dos veces?
Porque la empresa pagó una vez para cubrir el puesto con la persona que no continuó, y tiene que pagar de nuevo para cubrirlo otra vez. Es una hipótesis asumida: si el segundo proceso resulta más barato o más caro que el primero, el total real se alejará de la estimación.
¿Qué significa que la puesta al día se cuenta a media productividad?
Significa que, mientras la persona aprende el puesto, se supone que aporta la mitad de lo que aportaría un profesional ya formado, aunque cobre el sueldo entero. La parte no aportada se valora como pérdida. Es una convención de cálculo: en un puesto concreto el rendimiento puede ser mayor o menor.
¿La estimación incluye indemnizaciones o costes de despido?
No. El total se limita al salario con cargas, la productividad perdida y la contratación y sustitución. Si la salida genera una indemnización u otros pagos, dependen del contrato y de la normativa aplicable, y habría que sumarlos aparte al resultado.
